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Más allá de Facebook e Instagram: ¿Por qué se censura el cuerpo femenino?
Pixon Project denuncia, con ironía, lo absurdo de censurar los pezones femeninos.

Claudia jugó con los límites de Instagram… y perdió. O perdió a medias, porque encontró un nuevo enfoque para su arte. Eso, y una comunidad entera de creadores que han convertido las redes sociales en su campo de batalla en la lucha contra la censura del cuerpo. Del femenino, sobre todo. Porque en Internet, el paraíso de la pornografía gratuita y accesible para cualquiera con una conexión, el desnudo de la mujer sigue siendo tabú, y el castigo consiste en eliminarlo.

Hay anacronismos que surgen de otros anacronismos. Si lo de quemar sujetadores nos suena muy sesentero, que esa imagen naciera de una de esas fake news tan siglo XXI no es menos chocante. 7 de septiembre, año 1968, un grupo de mujeres se manifiesta a las puertas del centro de convenciones de Atlantic City. Dentro se celebra el certamen de Miss América. En plena explosión de la llamada Segunda Ola Feminista, la traca final de la protesta prometía ser una gran pira en la que se quemaran los “instrumentos de tortura contra la mujer”, con el sujetador como eje central. Se amontonaron cientos de sostenes, se tiraron a los cubos de basura situados en el centro de la protesta… pero el fuego nunca se produjo.

La (no) imagen fue tan potente que se convirtió en símbolo. Una joven reportera del New York Post, Lindsy Van Gelder, mencionó la hoguera de sujetadores en una columna, más como un deseo que como una realidad, pero el suceso caló y los medios replicaron la noticia falsa en grandes titulares. Había nacido un mito, y medio siglo más tarde el pecho de la mujer sigue siendo el arma predilecta de la lucha feminista, y su peor enemigo, la censura.

Un sábado de marzo, la artista valenciana Claudia Sahuquillo amaneció sin cuenta de Instagram. Ningún aviso, sólo un mensaje en la pantalla: “Se ha desactivado tu cuenta porque infringe nuestras condiciones”. Casi 80.000 seguidores a la basura de un momento a otro. Su proyecto #SkinIsTheNewCanvas convertía efectivamente el cuerpo desnudo de la mujer en su lienzo. Y sí, las fotos mostraban pezones. Pintados, pero pezones. Recuperó su perfil el lunes después de justificar, a través de un formulario, que en lo suyo no había pornografía, sino todo lo contrario. Igual que se fue, volvió. Pero a ella el susto sólo le confirmó que lo que hacía tenía sentido. Continued…Read full original article…

Source: ANAPA

Original publication DECEMBER 26, 2018

Posted on NatCorn 28th December 2018

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