El desnudo en el arte: El indigenismo canario

Las Islas Canarias, pese a su aislamiento geográfico de Europa y del resto de España, mantuvo durante todo el siglo XX un fuerte compromiso con las vanguardias artísticas internacionales. Es bien conocida su contribución, con artistas como Óscar Domínguez, al movimiento surrealista. Paralelamente – no contradictoriamente – se da un movimiento opuesto.

Gran parte de la nueva burguesía que emerge desde finales del siglo XIX, insegura en un mundo cambiante, busca un referente en la tradición y, al no encontrarlo, la inventa. Se desarrolla un realismo indigenista basado en una Arcadia que nunca existió y se gesta el mito de las Islas Afortunadas. Se inventa hasta el paisaje. El punto aglutinante más destacado fue, en la isla de Gran Canaria, la Escuela de Luján Pérez (fundada en 1917), pero también existió en menor medida en Tenerife, la otra isla que comparte la capitalidad de Canarias. Una situación que se mantuvo, en gran medida, hasta los años 80. Esta dicotomía, supuestamente antagónica, no es algo anómalo. En fin de cuentas el arte sólo es una expresión de la vida, de sus sentimientos y anhelos. Políticamente estamos observando que, junto a una globalización tendente a generar entidades administrativas, políticas y sociales más amplias y deslocalizadas, surgen movimientos nacionalistas como refugio a una pérdida de identidad, de carácter emotivo que, como en el caso del arte, necesitan muchas veces reinventar la historia. Continued…Read full original article…

Source: migueldesnudo

29th November 2017

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